La casualidad hizo que nacieran en Madrid el fatídico 11 de marzo de 2004. Desde entonces, mafias, traficantes de droga, prostitutas, skinheads y latin kings, entre otros, se enfrentan cada madrugada a los centauros. Oficialmente se denominan Sección Especial de Reacción y Apoyo (SERA) de la Policía Nacional pero popularmente se les conoce como centauros "porque esta critatura mitológica es un guerrero que denota fuerza y velocidad, como nosotros", explica el subinspector jefe de esta unidad, José Antonio Mateos.
Desde su constitución, el índice de delincuencia en Madrid ha descendido un 2,71 por ciento. En 2004, se produjeron en esta comunidad 395.396 infracciones penales. Los centauro tienen buena culpa de ser responsables de los dolores de cabeza de los malhechores quienes, a sabiendas de que esta brigada opera por la capital española, preferieren actuar en otros municipios de la Comunidad de Madrid. "Cuando comenzamos a operar nos desbordaba tanto trabajo, pero ahora comenzamos a notar el descenso en el número de delitos", comenta Javier, uno de los brigadistas.
Autónomos en su forma de actuar, se refuerzan todos los fines de semana, "los días en que se cometen más delitos en Madrid". Antes de salir a la calle, estos 90 agentes especiales estudian detalladamente en la comisaría madrileña de Moratalaz su modus operandi. Allí, el subinspector jefe dicta las órdenes de quiénes van, bien de paisano o uniformados, y hacia qué zona de la capital. Comienza su jornada de patrullaje.
Ni un segundo sin bajar la guardia
Son las diez de la noche cuando dos centauros de paisano arrancan su vehículo Opel Vectra. Nadie intuiría que Javier y Francisco sean policías capacitados para hacer frente a los peores delincuentes. De repente, un aviso por radio informa de un coche sospechoso. "Rápido, se nos escapa un Mercedes robado que circula a toda velocidad. ¡Tuerce por aquí que le alcanzamos antes!".
Los brigadistas colocan el "pirulo" (término coloquial con el que se conoce a la sirena azul), mientras aceleran sin bajar ni un segundo la guardia para perseguir -con el apoyo desde el aire del "Cóndor" (helicóptero de la Policía Nacional que patrulla de noche)- al vehículo robado hasta conseguir su detención. Sus ocupantes logran escapar a pie tras abandonar el vehículo sustraído.
Sin haber llegado aún la medianoche, reciben otro aviso por radio. En esta ocasión, un sospechoso por tráfico de drogas en la zona sur de Madrid. A los centauros les toca demostrar su preparación física, corriendo tras el presunto delincuente que termina escondiéndose en la sala de urgencias del Hospital de Getafe. "Ha sido fácil. Comprobamos si tenía algún pariente hospitalizado y hemos dado con él rápidamente, justo en la habitación donde estaba el familiar", explican entre risas.
La Ley de Extranjería
Son las dos de la mañana. Es el momento de aplicar la Ley de Extranjería cuando dos inmigrantes ilegales en España, uno de Bangladesh y otro paquistaní, son identificados y conducidos a la comisaría de Leganés, lugar donde se realizan más detenciones en la Unión Europea. Muchos de los indocumentados que llegan a Ceuta, Melilla y las Islas Canarias son deportados por los Ayuntamientos de estas ciudades a Madrid y Barcelona, para disminuir la proporción de extranjeros.
Los centauros no están toda la madrugada patrullando, y a las cinco de la mañana aproximadamente suelen reservarse media hora para un bocata y una coca-cola. Pero Madrid no espera a que terminen su plato y se vuelve a recibir, a través del transmisor, otro aviso urgente. "Atención, un Opel Kadett robado circula por la M-30, en dirección Alcorcón, tiene impactos de bala". Los dos centauros dejan el bocadillo y corren hacia su vehículo. Tras varios minutos de rápida persecución, el agente que conduce provoca que el delincuente se estrelle contra la mediana para, posteriormente detenerle y llevarle a la comisaría más próxima. "En las persecuciones cuenta mucho nuestra pericia como conductor para que no se produzcan males mayores", explica Francisco.
Amanecer en Las Barranquillas
Siguiente destino, Las Barranquillas, uno de los lugares más frecuentados por los centauros. En este poblado chabolista se respira un aire nauseabundo entre fogatas, yonkis serpenteando por las calles buscando su dosis de heroína y traficantes de droga. "Nunca te acostumbras a presenciar esta escena, todos te inspiran lástima salvo los traficantes y los que van en algún coche robado, a quienes detenemos en el momento", dice Javier, quien debe usar guantes a prueba de pinchazos de jeringuillas cuando realiza este tipo de registros. "Ver amanecer en Las Barranquillas es muy distinto al que estamos acostumbrados los demás".
Ser centauro entraña un enorme riesgo. "Por eso llevo esto", dice Javier mientras muestra un chaleco antibalas bajo su camiseta. "Sin ir más lejos, el Día del Orgullo Gay tuvimos que detener a un grupo de skinheads, chicos y chicas menores de edad y armados que apalearon en Chueca a varios gays sólo por su condición sexual", recuerda con desagrado Francisco. Sin embargo, cuando realizan una operación planificada cuentan con refuerzos y, gracias a los brigadistas de Información, consiguen "reventar" locales como las dos discotecas del distrito Centro y Caravanchel. Resultado: Más de 220 identificados y 12 detenidos integrantes de los "latin kings" y los "ñetas".
Fuente: Heraldo 2005-08-01