La recién ascendida comisaria María Marcos analiza la situación de la mujer en el Cuerpo Nacional de Policía
ICAL - Valladolid
Aunque nació en Villafáfila (Zamora) hace 43 años, María Marcos Salvador pasó gran parte de su vida en Barcelona, aunque reconoce que recuerda con mucho cariño su tierra donde se encuentra todavía gran parte de su familia. Ahora, comienza una nueva etapa de su vida como comisaria en Madrid. María Marcos fue ascendida en el cargo, junto con otras tres compañeras, y con ellas ya son cuatro las mujeres que poseen la estrella dorada en toda España. La zamorana analiza, en una entrevista concedida a Ical, la situación de la mujer en la Policía y asegura que “hoy se ve con normalidad” su presencia en el Cuerpo, además de recordar con añoranza los años en los que estudiaba en la Escuela de Policía en Ávila, donde sólo ingresaron cinco mujeres.
En primer lugar, ¿qué ha supuesto para usted el ascenso a comisaria?
Bueno, pues fíjate, para mí dentro de lo que es la carrera profesional como policía supone llegar a la categoría más alta.
Además, su marido también asciende a comisario en esta promoción, ¿cómo concilia la vida familiar y laboral, que está tanto de moda en estos momentos?
Si, la verdad es que ingresamos juntos y ahora hemos ascendido los dos. Es cierto que ha sido una trayectoria bastante paralela, así que la vida profesional y familiar vale para los dos. Creo que es importante dejar esto claro, que se concilie no únicamente por parte de las mujeres, sino del padre y de la madre. En nuestro caso, que tenemos una hija, ahora, que tiene 18 años y está en la universidad, es el momento más fácil, pero el momento más complicado fue cuando nuestra era pequeña. En este momento es un problema menor, pero es algo que está ahí. La conciliación viene por mi hija y por mi padre que recientemente se quedó viudo y entonces pasa temporadas con nosotros, pero la conciliación es eso y afortunadamente estamos todos juntos.
¿Y qué siente con este nuevo cargo siendo mujer?
Si, ¡claro! Es una satisfacción como mujer el ver que he podido hacer una carrera profesional exactamente igual que cualquier otro compañero, con mucha suerte lógicamente, porque el ascenso ha sido bastante rápido pero bueno como otros compañeros de mi promoción que también han ascendido. Sobre todo, lo más importante es haber podido constatar que no ha habido diferencia por el hecho de ser mujer y ver que ha sido una trayectoria similar a la de otros compañeros de mi promoción.
Ahora las cosas son diferentes, pero ¿cómo recuerda los inicios, porque antes no había el mismo número de mujeres que ahora en la Policía?
Yo ingrese en el entonces llamado Cuerpo Superior de Policía porque antes había el Cuerpo de Policía Nacional, que era uniformado, y el Cuerpo Superior de Policía, donde sólo había inspectores y comisarios. En 1986, cuando se produjo la unificación de ambos cuerpos, éramos muy pocas las mujeres que ingresamos. La primera promoción fue en el año 1979 y yo soy de la tercera en la que había mujeres. Fui de las primeras y es que del colectivo, que éramos 150, sólo éramos cinco mujeres porque las plazas en aquel momento eran restringidas, no es como ahora que apruebas la oposición independientemente de que seas hombre o mujer, en aquel momento había una reserva de plazas, es decir no podían entrar más de cinco mujeres, independientemente de lo bien que hubiesen hecho la oposición.
¿Se ha encontrado con algún problema en particular con algún compañero o delincuente?, ¿hay algún hecho concreto que recuerde?
No, porque te podría decir que si los ha habido, que alguno ha habido, no han pasado de la mera anécdota. Con los compañeros, como el resto, supongo que alguno o no le gustaría mucho, no lo sé, pero en cualquier caso, yo no puedo decir pues que a mi me hicieron o me dejaron de hacer. No, a lo mejor es que yo soy muy optimista y yo no lo vi o no lo sentí así pero bueno, yo creo que los problemas que he podido tener son los mismos que los de mis compañeros: que puedas caer mejor o peor o te puedas llevar bien o mal, pero la verdad es que no. En la escuela estuve muy bien y en el proceso de formación no hubo ningún problema y luego por los destinos que he pasado si he tenido problemas son los mismos que los de otros compañeros con sus jefes o compañeros.
En la actualidad, ¿cuál es la situación de la mujer en el Cuerpo?
Hombre, mucho mejor que cuando yo ingresé, por el número, sobre todo, porque éramos muy pocas, y ahora ya hay en todas las escalas y en todos los servicios. Esto es muy bueno, porque además ahora se ve de una forma muy natural. Las nuevas generaciones lo ven de otra manera muy normal y eso es lo bueno.
Hablando un poco de Castilla y León. Eres zamorana de nacimiento aunque has desarrollado tu carrera fundamentalmente en Navarra y Cataluña. ¿Cómo recuerdas esta tierra?
Bueno, yo soy de Villafáfila de nacimiento y barcelonesa de adopción puesto que mis padres se trasladaron cuando yo era pequeña a Cataluña. Respecto a Ávila, cuando estuve allí en los tres cursos de formación, los recuerdo muy bien pero sobre todo no se me olvida el frío. En aquel momento no hacía mucho tiempo que la Escuela de Policía estaba establecida en Ávila y nosotros éramos la segunda promoción que estaba allí, ahora es más habitual, pero en aquel momento era la novedad. La gente nos trataba muy bien, lo recuerdo con mucho cariño y, por supuesto, mi pueblo que es donde sigue estando gran parte de mi familia.
Fuente: El Adelantado de Segovia