Este era Pretto, un hermoso ejemplar
de raza labrador, estos perros se
caracterizan por su inteligencia, valencia y
simpatía, especializado en detectar
explosivos, perteneciente a la Unidad de
Guías Caninos de Barcelona, y que el
pasado 12 de Julio hallara la muerte al
estallar un artefacto explosivo depositado
en el Instituto Italiano de Barcelona.
Rara vez la muerte de un perro llama la
atención, al fin y al cabo pensaran algunas
personas, un perro no es más que un perro,
para los más sensibles un perro no es nada
más y nada menos que un perro.
Pero.... ¿y para el guía canino?, a buen
seguro que Pretto era algo más que un
perro, el amigo y “compañero” de trabajo
con quien formaba una pareja policial de
primera línea, con quien compartía largas
horas de trabajo, leal y siempre dispuesto
a obedecer sin requerir a cambio nada más
que una caricia o garantoña tras el servicio
realizado.
En cambio la sociedad tan sensible hoy
en día con el trato con los animales,
especialmente en Cataluña donde una ley
regula el trato de los humanos para con los
animales, en especial aquellos denominados
de compañía, para la sociedad en general
se trata de un hecho conmovedor donde
una vez más el perro ha demostrado ser el
más fiel amigo del hombre, si bien se trata
de un perro que estaba haciendo el trabajo
para el que había sido instruido, no en vano
cabe recordar que obedeciendo fielmente
las instrucciones del Policía Guía.
Fuente: Revista VIGIA (CEP)