El regreso de la «kale borroka» a las calles de San Sebastián evidencia que ETA controla este tipo de actividad criminal, que aparece y desaparece en función de sus intereses, según han señalado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. La quema de un microbús en la noche del pasado sábado se produjo horas después de que la banda hiciera público un comunicado en el que afirmaba que el llamado «proceso de paz» estaba en crisis y culpaba de ello al Gobierno, al PSOE y al PNV.
Desde que ETA anunció el alto el fuego, el pasado mes de marzo, los actos de terrorismo callejero se han producido, casi siempre, después de detenciones de miembros de la banda o su entramado o, como ahora, cuando la organización criminal ha decidido lanzar una amenaza al Ejecutivo y a los citados partidos.
La quema del autobús -que constituye un «salto cualitativo» y volver a los peores tiempos de la «kale borroka»- forma parte de esa amenaza que ETA incluía en su comunicado, en el que decía que, si continuaba lo que los pistoleros consideran «agresiones», iban a dar una respuesta. Es decir, las fuentes consultadas subrayan que han tardado muy pocas horas en dejar claro que no van «de farol» y que están dispuestos a poner en marcha su maquinaria terrorista aunque, de momento, se limiten a este tipo de atentados.
La banda terrorista nunca ha asumido la dirección de la lucha callejera y lo ha hecho por razones estratégicas y para tratar de evitar que los que los ejecutan, si son detenidos, puedan ser vinculados con la banda. En uno de los comunicados que han hecho públicos en el alto el fuego, justificaban este terrorismo por el «enfado popular», como si se tratara de algo espontáneo. Sin embargo, la realidad es otra y la Justicia cuenta con numerosas pruebas que acreditan que la banda dirige la «kale borroka».
Las referidas fuentes no descartan que, a partir de ahora, se produzca un recrudecimiento de este terrorismo y que sus autores aprovechen las fiestas que se celebran durante el verano para cometer atentados. Es una forma de materializar la amenaza de ETA, ya que esta actividad violenta, además del desasosiego que causa en los ciudadanos, transmite una imagen de anormalidad, de tensión, totalmente alejada de la que pretende el Gobierno para hacer ver que el «proceso» se desarrolla en un ambiente de tranquilidad y con el terrorismo absolutamente controlado.
En relación con este asunto, la presidenta del PP de Guipúzcoa y portavoz de esta formación en el Ayuntamiento de San Sebastián, María José Usandizaga, advirtió ayer del «fuerte despliegue de ETA-Batasuna en todos los frentes» y lamentó su «resurgimiento» en las calles. En un comunicado, Usandizaga condenó el ataque de San Sebastián, que consideró «claramente un atentado terrorista, que persigue atemorizar al conjunto de la sociedad democrática y supone la destrucción de un bien público, patrimonio de todos los donostiarras, como es un autobús de la red urbana», informa Ep.
En este sentido, mostró su preocupación por la «intensificación por parte de ETA-Batasuna de la presión y el chantaje sobre la sociedad democrática», e insistió en el «fuerte despliegue de los radicales de ETA-Batasuna en todos los frentes».
Mientras, el portavoz de la Ejecutiva del PSE-EE, Rodolfo Ares, recordó a los autores de la «kale borroka» que el Estado de Derecho «no está en tregua», por lo que deberán responder de este tipo de actos «ante la Justicia». El dirigente socialista condenó la quema del microbús por los encapuchados y reiteró que la violencia callejera, que según indicó ha sido menos frecuente este verano, «no es el camino».
Fuente: La Razón