jueves, 28 de septiembre de 2006
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Trabajo invisible. Una decena de funcionarios integran el grupo de la Policía Científica en la Comisaría de Cádiz. La inspección ocular, balística o el registro de huellas y fotografías centran una labor básica para esclarecer muchos delitos

Son unos de los grandes desconocidos de la comisarías del Cuerpo Nacional de Policía. No patrullan por las calles. No protagonizan interrogatorios. No se encargan de las detenciones. Pero de la eficacia de su trabajo, que roza lo invisible, depende en buena parte el éxito policial. La Policía Científica, ahora idealizada a través de las series de televisión, investiga en la sombra en busca de vestigios que ayuden a esclarecer robos y otros delitos. Su labor, apoyada ahora en medios tecnológicos impensables hace algunos años, es de las que deja huella.

En Cádiz, José Manuel Menacho es el inspector jefe de la Policía Científica. Junto a él se encuentran un jefe de grupo, dos inspectores especialistas y seis policías. Trabajan en la Comisaría Provincial, y de ellos depende el resto de grupos de Policía Científica de otras comisarías de la provincia, como San Fernando o Rota, que no tienen un inspector destinado específicamente a este grupo. Sí lo hay en Algeciras, El Puerto o Jerez. Esta circunstancia puede corregirse si se cumple lo previsto en el nuevo catálogo de puestos de trabajo, que pretende dotar a este servicio de inspectores en comisarías más pequeñas.

La labor del grupo de la Policía Científica es muy amplia. Ellos se encuentran tras la investigación de numerosos casos, tales como robos en establecimientos, viviendas, coches o atracos, además de ser requerida su intervención en casos relacionados con la incautación de armas ilegales, balística, agresiones sexuales y homicidios. De su trabajo depende, en muchas ocasiones, el hilo que la Policía debe seguir cuando trata de esclarecer un delito.

En líneas generales, los funcionarios adscritos al servicio de la Policía Científica se encargan de dos grandes áreas operativas: la reseña y el sistema automático de identificación y las inspecciones oculares. El primer apartado incluye todo lo relacionado con la identificación de detenidos a través de las huellas dactilares, mientras que el segundo se refiere a la investigación que se efectúa cuando se comete un delito y es preciso, y posible, hallar pruebas en el lugar de los hechos.

Sólo las pruebas biológicas y químicas no se pueden hacer en las dependencias de la Comisaría, y sus resultados deben solicitarse a los centros de Sevilla o Madrid.

El avance de las tecnologías, sobre todo de la informática, permite actualmente a este grupo policial trabajar de una manera más rápida y fiable en la identificación de personas a través de la impresión dactiloscópica. Ellos son los encargados de llevar a cabo todo el procedimiento de identificación de los detenidos. Su huella y su foto son registradas e incluidas en una base de datos nacional. Este registro es útil a la hora de imputar delitos después de las distintas pruebas halladas en una inspección ocular. Y también sirve para certificar que la persona detenida es la misma que es llevada ante el juez y después, en su caso, a prisión y a juicio.

Así, cuando se obtiene una huella después de una inspección ocular, se introduce en el ordenador, después de pasar por el escáner, y es el Sistema Automático de Identificación se encarga de cotejarla con las que existen en la base de datos. El ordenador ofrece un listado de huellas, plenamente identificadas, que pueden coincidir con las encontradas en el lugar del crimen. Al final, como explica José Manuel Menacho, es el ojo humano el que debe acertar con la identificación.



Fuente: Diario de Cádiz
Publicado por FUTUROSPOLICIAS @ 13:46
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