Córdoba se convierte por tercer año en una de las sedes de las pruebas. Para toda España hay convocadas este año un total de 5.500 plazas.
Córdoba se convirtió ayer, por tercer año consecutivo, en una de las sedes de los exámenes correspondientes a la segunda prueba de ingreso de la escala básica del Cuerpo Nacional de Policía. Para los mismos estaban convocados 420 jóvenes opositores que fueron distribuidos en siete aulas de la Facultad de Medicina, y en su mayoría procedían de Córdoba capital y provincia. Para toda España se han convocado 5.500 plazas, las mismas que el pasado año.
Durante la jornada de mañana, los aspirantes realizaron unas pruebas psicotécnicas y un ejercicio voluntario de idiomas. Las pruebas de conocimientos de por la tarde se centraron en el temario sobre Derecho Constitucional, Ciencias Sociales y Jurídicas, así como materias técnico-científicas y sobre el Ministerio de Interior, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. La mayoría de los jóvenes calificaron los exámenes psicotécnicos de "complicados" y se quejaron del escaso tiempo con el contaron para responder a las preguntas formuladas.
A las dos de la tarde, se detectaba entre los aspirantes a policías nacional nervios y, sobre todo, "ganas de ponerle fin a un año de estudio". Es el caso de Inés Téllez y Charo Gómez, de 27 y 19 años, respectivamente, quienes desde pequeñas han mostrado interés por convertirse en policías. Superan la estatura mínima, de 1,60 metros, y junto a Raquel Hernández, de 28 años, formarían un equipo perfecto como Los ángeles de Charlie , pero reconocen, con bromas aparte, que esta profesión "no es tan fantasiosa como se ve en la tele o en el cine". Han elegido dedicar parte de su vida a un cuerpo de la seguridad del Estado por "vocación", y después de superar las pruebas físicas de noviembre, su máximo empeño está en aprobar estos exámenes de ingreso.
Y como "no es solo cosa de hombres", según expresan las opositoras, Raquel Villodres, de 24 años, que es soldado raso en Cerro Muriano, ha decidido dar un giro a su vida profesional e intentar "conseguir un puesto fijo en la Policía". Estando ya en el Ejército solo es un salto, porque la vocación de protección y defensa a los demás está muy inmersa en ella. Además, cuenta con el apoyo de su familia, que le anima a seguir el camino que ha decidido tomar.
Por su parte, Antonio José Prieto, de 26 años, mantendrá la tradición familiar. Entre sus metas destaca conseguir una estabilidad laboral y, en su opinión, estas pruebas "son una gran oportunidad". También resalta cómo el cuerpo de la Policía Nacional permite "una buena promoción a base de esfuerzo y trabajo". De momento, el sueldo, según el destino, suele oscilar entre 840 y 1.325 euros al mes.
Fuente: Diario de Córdoba