Creado un equipo mixto de 15 agentes para seguir los pasos del comando en suelo galo
Cinco meses después, la policía no tiene ningún dato sobre los etarras que lo cometieron
Melchor Sáiz-Pardo madrid
España y Francia colaborarán para desbloquear la investigación sobre el atentado de ETA del pasado 30 de diciembre en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. La Policía española, que no tiene dato alguno sobre los autores cinco meses después del ataque que costó la vida a los ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, quiere la ayuda de las fuerzas de seguridad galas para reconstruir los pasos del comando en el país vecino.
Según informaron fuentes del Ministerio Público, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, se desplazó el jueves a la capital francesa para entrevistarse con el fiscal jefe de París, Jean Claude Marin. Ambos firmaron un protocolo para la creación de un equipo conjunto de investigación «exclusivo» para perseguir a los autores del atentado del aeropuerto madrileño. El grupo estará compuesto por quince funcionarios de las fuerzas de seguridad francesas y del Cuerpo Nacional de Policía, que a partir de ahora se dedicarán a tiempo completo a investigar los autores del atentado que rompió el alto el fuego permanente de ETA.
El máximo responsable de la Comisaría General de Información de la Policía, Miguel Valverde, que viajó a París junto al fiscal jefe, estará al mando del operativo, que estará coordinado por una comisión formada por Marín, Zaragoza; el juez instructor, Santiago Pedraz, y el fiscal del caso, Ignacio Gordillo.
Esta es la sexta ocasión en la que ambos países crean equipos conjuntos para sumarios concretos relacionados con la actividad de ETA. Los grupos mixtos ya trabajaron en la localización de terroristas residentes en Francia acusados de haber tomado parte en campañas de veranos de la banda.
En los cinco meses transcurridos desde el atentado que rompió el alto el fuego, los expertos de la Comisaría General de Información apenas sí han avanzado en las investigaciones. Sólo disponen de un puñado de datos útiles para encontrar a los autores, entre ellos la ubicación de la cabina de San Sebastián desde la que se hizo la llamada que alertó de la colocación de la bomba y que la furgoneta fue aparcada por un único terrorista a las 18:51 horas del 29 de diciembre en garaje de la T-4. El Consejo de Ministros concedió ayer a título póstumo la Gran Cruz de la Real Orden del Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo a Julián Embid y a Bonifacio Martín, los dos policías nacionales asesinados por ETA en Sangüesa (Navarra) el 30 de mayo del 2003. Embid y Martín fueron las últimas víctimas mortales de la banda terrorista antes de que ésta anunciara un alto el fuego permanente el 22 de marzo de 2006 y, posteriormente, hasta que lo rompió con el atentado del pasado 30 de diciembre en el aparcamiento del aeropuerto de Madrid-Barajas en el que resultaron muertos los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. Sobre las 12.25 horas del 30 de mayo de 2003, una bomba-lapa con entre dos y tres kilos de dinamita explotaba en los bajos de un vehículo policial en el que viajaban tres agentes: Julián Embid, de 53 años y natural de Sabiñán (Zaragoza); Bonifacio Martín, de 56 y nacido en Sanchorreja (Avila); y Ramón Rodríguez, de 44 y natural de Granada, integrantes de un equipo de renovación del DNI. La explosión costó la vida a los dos primeros, mientras que Rodríguez resultó herido de gravedad.
Fuente: Diario de León