El funcionario se hirió al examinar el arma que había utilizado la víctima para quitarse la vida.
Un desgraciado suceso acaecido ayer en Zaragoza se saldó con la muerte de una persona y con un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía herido de un disparo.
El hecho se produjo en un despacho profesional situado en el centro de la ciudad. Uno de sus titulares decidió acabar con su vida y, tras haber llegado a la oficina poco antes de las 9.00, se pegó un tiro en el pecho con una pistola de las que se usan para competir. La bala lo dejó malherido y así fue encontrado por otro compañero del despacho, que dio aviso tanto a la Policía como al 112, que se personaron en el domicilio sobre las 10.30. Los sanitarios intentaron reanimarle y lo trasladaron al Hospital Miguel Servet. Sin embargo, falleció poco después cuando estaba siendo intervenido quirúrgicamente.
Mientras tanto, funcionarios de Policía acudieron al lugar para investigar lo sucedido. Cuando uno de ellos cogió la pistola para examinarla, accionó sin querer el percutor -de mecanismo eléctrico y muy sensible- y disparó una bala que tenía en la recámara. El proyectil le alcanzó en un pie. Sus compañeros le hicieron rápidamente un torniquete mientras llegaba otra ambulancia del 061 para trasladarlo también al hospital. A última hora de la mañana los médicos intentaban extraerle la bala que se le había quedado alojada y que, afortunadamente, no le causó grandes destrozos.
La noticia del suicidio del profesional, de 45 años, se extendió rápidamente en su ámbito de trabajo, donde causó estupor y consternación por el trágico desenlace. "Era un hombre jovial que le gustaba hablar cuando venía al trabajo. He pensado que le había dado un infarto porque era muy fumador", comentó un vecino.
También produjo alarma el accidente sufrido por el agente de policía, muy apreciado entre sus compañeros y con una gran experiencia en la Policía.
Fuente: Heraldo.es