Estos son los aspectos clave de la resolución de la Sección Segunda que contribuirán a saber la verdad:
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1-
La cadena de custodia de la 'mochila 13' y la Renault Kangoo. No hay duda de que la condena a Jamal Zougam como uno de los autores de la matanza servirá para avalar la cadena de custodia de la mochila de Vallecas, la bolsa que no llegó a estallar y permitió llegar hasta el locutorio de Lavapiés, regentado por el marroquí. La conexión entre la bolsa de Vallecas y Zougam se establece a través de la tarjeta que contenía el teléfono que debía activar la bomba. La cadena de custodia de la Renault Kangoo, la furgoneta con la que los terroristas llegaron a la estación de Alcalá de Henares, tampoco es una cuestión menor, por cuanto los explosivos y detonadores hallados en su interior condujeron a Caolines de Melillés, la empresa que suministraba los explosivos a Mina Conchita.
2-
Autorías y colaboraciones.
Las pruebas practicadas durante el juicio eliminaron cualquier duda sobre una autoría distinta a la islamista en la matanza de Madrid. No obstante, la sentencia aclarará los distintos grados de participación de los condenados (autores materiales, intelectuales, cooperadores necesarios y cómplices). La diferencia entre cooperador necesario y colaborador es vital, por cuanto sin la participación de un cooperador necesario (la Fiscalía considera que Trashorras, Zouhier y El Gnaoui lo son) no habría sido posible cometer el hecho delictivo. Por contra, la intervención de un colaborador o cómplice no es tan importante, pues su participación no es imprescindible. La autoría intelectual, sin embargo, no es tan fácil de demostrar en lo que a valoración de la prueba se refiere.
3-
El móvil del atentado.
Quede o no aclarada la autoría intelectual de los atentados, ha quedado claro que sobre ellos planea la organización terrorista Al Qaeda y que el detonante que puso a España en su punto de mira fue su intervención en Irak. La elección de la fecha para la comisión de los atentados (tres días antes de las elecciones generales) parece indicar que la intención de los islamistas era forzar un cambio de gobierno.
4-
Explosivo de Mina Conchita.
Los peritos especializados en explosivos coincidieron en asegurar que lo que estalló en los trenes y en el piso de Leganés en el que suicidaron los siete terroristas era Goma 2. Ni una sola prueba conduce a un lugar distinto de Mina Conchita, la explotación asturiana en la que trabajó Suárez Trashorras.
5-
Autoría de ETA. Más allá de los primeros momentos del 11-M, en el que todo era confusión y ni siquiera la cifra de fallecidos era exacta, nadie barajó la autoría etarra en los atentados de los trenes. A lo largo de las casi sesenta sesiones de vista oral no ha habido una sola prueba que apuntara a ETA. La declaración de los etarras Henri Parot, Irkus Badillo y Gorka Vidal durante el juicio confirmaron el despropósito de la relación entre miembros de ambas organizaciones terroristas. No hay más vínculo que el que se pueda establecer en los patios de las cárceles entre unos y otros presos, aseguró uno de los testigos en la vista. Los expertos en terrorismo ahondaron en esta misma idea: nunca ha habido vínculos entre ambas organizaciones.
Fuente: El Diario Montañes