Cuarenta funcionarios han participado en los cursos. La prevención de este tipo de actuaciones es vital
Eludir el ataque de un grupo de delincuentes armados, actuar de manera solvente ante acciones terroristas, escoltar a personalidades en trayectos considerados "críticos"...El trabajo policial hace que los agentes se enfrenten con frecuencia a situaciones de peligro, que requieren una conducción muy especializada y en las que han de saber reaccionar en fracciones de segundo. Según los especialistas, la prevención en este tipo de actuaciones es vital y un adecuado adiestramiento puede reducir el número de siniestros en acto de servicio hasta en un 50 por ciento.
La Sección de Formación Vial y Técnica del Cuerpo Nacional de Policía programa para ello cursos de conducción de seguridad en las principales plazas policiales, en los que participan principalmente funcionarios adscritos a servicios de escolta y grupos operativos como la Udyco y otras unidades especiales, aunque este año, por primera vez, se ha abierto la participación a un reducido número de agentes (6) de la Policía Local de Málaga y del Cuerpo de Bomberos.
Unos 40 policías han participado este año en los dos cursos organizados en Málaga, durante los meses de mayo y junio, que constaron de 40 horas lectivas y cuyas clases prácticas fueron realizadas en un circuito especialmente diseñado para los alumnos en el recinto ferial de Cortijo de Torres, según explicó el inspector jefe Pedro Parrilla, responsable del departamento de Formación de la comisaría provincial. Dado el riesgo que entrañan estas maniobras, varias dotaciones de bomberos y servicios sanitarios estuvieron presentes durante los ejercicios prácticos.
Circunstancias adversas.
Se trata de una conducción de precisión ante circunstancias adversas. "Se utilizan vehículos policiales porque se trata de identificar el automóvil y aportar una mayor seguridad en el medio que conduce", explica el inspector jefe Parrilla. En los ocho años en los que se han realizado estos cursos han pasado unos 340 funcionarios, aunque parte de ellos se encuentran ya en otros destinos.
Los ejercicios se realizan a velocidades nunca superiores a los 50 ó 60 kilómetros por hora y se utilizan coches preparados por los expertos de la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil.
Maniobras imposibles a las que se enfrentan los alumnos
Los alumnos son adiestrados primero en una serie de maniobras individuales como la ´frenada de emergencia´, ´el trompo´, ´el slalom´ o ´la cápsula de seguridad´, que se efectúan sobre pistas de simulación de lluvia, hielo, arcén y terreno seco. La combinación de estas técnicas, luego, permiten la elaboración de tácticas de seguridad y evasivas más complejas. Una de las maniobras que mayor riesgo entrañan es la expulsión de la calzada de un vehículo en marcha, utilizada en persecuciones en las que corre peligro la integridad del resto de conductores o para impedir que un vehículo hostil se interponga entre las unidades. El movimiento consiste en un golpe medido en el eje trasero del vehículo a interceptar; suficiente para hacer palanca y desplazarlo.
Fuente: La Oponion de Málaga