La «normalidad» con la que está transcurriendo la huelga
de transportistas durante esta semana en la capital saltó ayer por los
aires con el grave enfrentamiento que protagonizó otro colectivo, el de
pescadores, también afectado por la subida del precio del carburante.
Los pescadores, que llevan casi tres semanas sin faenar
y con la flota amarrada a los puertos, se trasladaron ayer hasta
Sevilla para concentrarse ante el Parlamento de Andalucía en torno a
las diez y media de la mañana. Allí se entrevistaron con responsables
de los distintos grupos políticos para transmitirles directamente sus
reivindicaciones y «empujar todos en la misma dirección» en el Consejo
de ministros del próximo día 23 de junio, en Bruselas, «para recibir
ayudas directas al combustible».
Sin embargo, tras la concentración decidieron acudir en
manifestación hasta la estación de Santa Justa, algo que les impidió la
Policía por carecer de permisos para ello y haber sido anunciada a la
Delegación del Gobierno. Los pescadores decidieron entonces «caminar»
por la Resolana y la calle Torneo hacia la estación de la Plaza de
Armas, donde tenían los dos autobuses que les aguardaban para volver a
sus lugares de orígenes. Se trataba de un centenar de pescadores
procedentes de los puertos gaditanos de El Puerto de Santa María y
Sanlúcar de Barrameda, y de los onubenses de Isla Cristina y Punta
Umbría y los gaditanos de El Puerto de Santa María y Sanlúcar de
Barrameda, así como de la asociación de armadores de Lepe y Punta del
Moral.
En sus discurrir por la calle Torneo, los manifestantes
ocuparon uno de los tres carriles de esta transitada avenida,
escoltados por la Policía Local, para evitar problemas de tráfico, y
por la Policía Nacional, que velaba por la seguridad de los presentes.
Durante la marcha, los ánimos se fueron calentando y en
varias ocasiones los manifestantes ocupaban varios carriles,
entorpeciendo el tráfico en la zona, de lo que fueron advertidos por
los agentes.
Sentada
Al llegar a la altura de la antigua estación del
Telecabina, frente a la gasolinera de Torneo, los pescadores decidieron
sentarse en la calzada, muchos vestidos con los chalecos salvavidas.
Eran las dos de la tarde aproximadamente, hora punta en una de las
avenidas más transitadas de la ciudad. La Policía avisó a los
pescadores de la ilegalidad de esa protesta y de la necesidad de que se
levantaran, a lo que los manifestantes hicieron caso omiso.
Tras minutos de tensión, los agentes decidieron levantar
por la fuerza a los pescadores. A partir de ahí se desató una auténtica
batalla campal entre las fuerzas antidisturbios de la Policía Nacional
y los manifestantes, que se prolongó durante diez minutos y provocó el
caos en los alrededores.
La Policía Local se vio obligada a cortar el tráfico
mientras se producían las carreras y los enfrentamientos entre la
Unidad de Intervención Policial y los pescadores, que respondieron la
carga policial tirando todo tipo de objetos contra los agentes.
La Policía Local se vio obligada a cortar el tráfico
mientras se producían las carreras y los enfrentamientos entre la
Unidad de Intervención Policial y los pescadores, que respondieron la
carga policial tirando todo tipo de objetos contra los agentes.Los manifestantes, que acusaban a las fuerzas de
seguridad de la dureza de su acción, sacaron palos, «pitones» -cadenas
de motos- y bengalas de gran potencia que lanzaron contra los policías,
hiriendo a 14 de ellos, uno de gravedad al alcanzarle una bengala la
cara. También resultaron heridos una docena de pescadores, lo que
elevaba a 26 la cifra total de heridos de esa batalla campal. La
mayoría de ellos fue atendido en las ambulancias del 061 que se
trasladaron a la zona, aunque varios heridos tuvieron que ser
trasladados al Hospital Virgen del Rocío. En medio de ese
enfrentamiento, la Policía procedió a la detención de seis de los
agresores por atentado a la autoridad.
Tras el altercado, los antidisturbios se colocaron como
una barrera humana para ante los pescadores para impedirles el paso y
para garantizar la normal salida de los autobuses de la estación de la
Plaza de Armas, cuyos clientes asistían atónitos a la escena.
Tras casi tres cuartos de hora de tensión entre las
partes, y la exigencia de los pescadores de que soltaran a los
detenidos, los manifestantes depusieron su actitud y aceptaron subir a
los dos autobuses allí aparcados para regresar a sus puertos.
Sin embargo, muchos acudieron a los Juzgados, donde
fueron trasladados los detenidos tras pasar por la Jefatura de la
Policía. Una séptima persona fue detenida por la tarde tras ser
identificada por los agentes en los Juzgados.