Desde la Jefatura Superior se asegura que este sistema está permitiendo
reducir la delincuencia y se niega que los arrestos de inmigrantes se
utilicen para cuadrar la estadística, pues computan al margen de las
infracciones en general.
La Jefatura Superior de Policía de Valencia ha incrementado la presión
sobre los agentes hasta el punto de establecer cupos de detenciones en
cada comisaría. Eso ha provocado un aumento en el número de arrestos,
sobre todo de extranjeros, que según denuncian los propios agentes, muy
molestos con esta situación, "son las presas más fáciles e indefensas".
El jefe superior de Policía, Carlos Rubio, precisa, sin embargo, que
este sistema ha permitido reducir la delincuencia en Valencia más que
en ninguna otra parte de España y aseguró que los cupos de detenciones
de inmigrantes son independientes del resto de delitos, de manera que
estos arrestos no pueden ser utilizados para cuadrar la estadística
general.
Según ha podido saber Levante-EMV, los nuevos responsables de la
Jefatura se han propuesto reducir los elevados niveles de delincuencia
de la Comunitat Valenciana y, además de rentabilizar al máximo el
incremento de agentes de los últimos años, les están presionando para
que eleven el número de detenciones.
La presión más evidente consiste en establecer unos mínimos de
detenciones mensuales en cada comisaría (varía de unas a otras según
sus circunstancias y sus plantillas), con unos cupos concretos para
cada tipo de delitos y un cupo específico de inmigrantes, que ha sido
el apartado en el que el número de arrestos se ha disparado.
En los primeros cinco meses del año, en la provincia de Valencia, la
Policía Nacional ha detenido a 3.600 inmigrantes, casi el doble que en
el mismo periodo del año pasado, cuando se practicaron 2.069 arrestos.
En Valencia capital, por ejemplo, se ha pasado de 250 a 535 detenciones
de extranjeros; en Alzira de 44 a 128; en Xirivella de 30 a 117; en
Mislata de 13 a 80; en Ontinyent de 2 a 55; en Sagunt de 48 a 106; en
Quart de Poblet de 34 a 95 y así sucesivamente en todas las comisarían
valencianas.
En el cómputo general de detenciones el incremento es inferior, aunque
notable, ya que en la provincia de Valencia se ha pasado de 6.923 a
7.100, según las fuentes.
Esta presión está provocando un profundo malestar entre los agentes,
que aseguran que para cumplir los cupos obligatorios realizan
detenciones "al borde de la legalidad" y porque muchos de los detenidos
son extranjeros, que, según dicen, son presas fáciles y no están en
condiciones de defenderse ni mucho menos de denunciarlos a ellos.
, Valencia
Aseguran, incluso, que la presión en el trabajo ha disparado el número
de incidencias en la plantilla. El número de accidentes con los coches
patrulla "se ha multiplicado por cuatro", dicen, y "está habiendo más
tiroteos que nunca".
En su opinión, la idea de reducir la delincuencia está bien, pero no puede ser a costa de cualquier cosa.
Carlos Rubio, por su parte, analiza la cuestión desde otro punto de
vista. En declaraciones a este periódico confirmó que desde su llegada
al cargo hace ocho meses se está trabajando por objetivos, con un plan
de trabajo que afecta a las unidades y a las personas, gracias al cual,
recordó, la delincuencia está bajando en Valencia más que en ningún
sitio de España.
El sistema, según Rubio, consiste en fijar unos objetivos en cada
comisaría e incluso con cada tipo de delitos, aquellos más preocupantes
por su número o su relevancia social. Y además se marcan unos objetivos
en extranjería, que al igual que las reclamaciones judiciales computan
al margen de la delincuencia general (Infracciones penales) y que se
aborda conjuntamente desde la Brigada de Extranjería y de la Policía
Judicial, ya que muchas veces coincide la condición de inmigrante y
delincuente. "Si no lo hacemos así no se expulsa a nadie", indicó, ya
que al Centro de Internamiento van casi exclusivamente los que tienen
antecedentes.
Cumplimiento de objetivos
Luego, para comprobar el cumplimiento de los objetivos, cada miércoles
se convocan reuniones con varios comisarios, de forma que cada uno de
ellos rinda cuentas al menos una vez al mes. Allí se analiza la
situación y se fijan los cupos del mes siguiente. Y así sucesivamente.
"Nosotros tenemos que reducir los delitos, aumentar la eficacia y
aumentar las expulsiones, lo mismo que hay que combatir la droga o los
robos en pisos o lo que sea", dijo Rubio, quien aseguró que no es
posible utilizar las detenciones de inmigrantes para cuadrar las
estadísticas.
Respecto al malestar de los policías, se limitó a decir que no ha
tenido quejas y que entiende que quienes antes estaban más relajados y
ahora tienen que trabajar puedan opinar así.