Por primera vez en su historia, la Comisaría Provincial de Málaga se ha convertido en un centro donde alumnos de Formación Profesional pueden realizar las 'prácticas de empresa' a las que están obligados para completar sus ciclos formativos. Así, durante este curso, un total de siete alumnos de distintas modalidades aprenden y a la vez trabajan en las dependencias policiales a través de las 300 horas de prácticas estipuladas para el ciclo medio y superior, que se reparten de lunes a viernes durante los meses de abril a junio.
«Pretendíamos que la Comisaría se abriera a la sociedad, y que no se viera como un edificio estanco. Por eso nos propusimos a la Junta de Andalucía como empresa colaboradora en la que los alumnos de FP pudieran realizar prácticas relacionada con administración, automoción e informática», afirma Francisco Romero, asesor de gestión que ha asumido la organización de estas prácticas y su desarrollo en la Comisaría. Romero asegura que la motivación de contar con estos alumnos no es económica: «Somos generosos en cuanto a la dedicación a los alumnos y detraemos horas nuestras para dedicarlas a su formación. Además, los hemos puestos con los mejores funcionarios en cada área».
Así, afirma que aunque en el caso de la Comisaría, los alumnos saben que no podrán continuar en ella por muy buenos que sean -algo que sí ocurre en las empresas- sí consiguen realizar prácticas de alto nivel: «las prácticas aquí son efectivas por el volumen, variedad y calidad del trabajo». De hecho, Francisco Romero afirma que hay uno dispuesto a prepararse las oposiciones para ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía, «porque ha descubierto que aquí hay posibilidades para desarrollarse en el campo de los servicios informáticos», y que un segundo están pensando en seguir este mismo camino. «Eso nos llena de satisfacción», afirma.
Dos de los alumnos han cursado el ciclo medio de Electromecánica, y realizan las prácticas en el taller de automoción de la Comisaría: «Se comen los coches», asegura el responsable de formación.
Hay otros cuatro alumnos que han cursado Explotación en Sistemas Informáticos y un quinto que procede del ciclo superior de Administración en Sistemas Informáticos, y que se ha centrando tanto en la reparación de ordenadores como en la programación de los mismos.
Seguimiento
Cada alumno cuenta con un tutor de la Policía y con un tutor del centro de FP al que pertenece. Ambos se intercambian información sobre el desarrollo de las prácticas del alumno, que son seguidas día a día y cuyos resultados quedan reflejados en una especie de cartilla. Cada 15 días, ambos tutores se reúnen y entre ambos evalúan el trabajo de ese periodo.
Tras la experiencia, la Comisaría pretende volver a repetir el próximo curso como empresa colaboradora, y espera que para entonces también entren alumnos que puedan realizar prácticas en los servicios administrativos, en los que hay un importante volumen de trabajo.
«Pretendíamos que la Comisaría se abriera a la sociedad, y que no se viera como un edificio estanco. Por eso nos propusimos a la Junta de Andalucía como empresa colaboradora en la que los alumnos de FP pudieran realizar prácticas relacionada con administración, automoción e informática», afirma Francisco Romero, asesor de gestión que ha asumido la organización de estas prácticas y su desarrollo en la Comisaría. Romero asegura que la motivación de contar con estos alumnos no es económica: «Somos generosos en cuanto a la dedicación a los alumnos y detraemos horas nuestras para dedicarlas a su formación. Además, los hemos puestos con los mejores funcionarios en cada área».
Así, afirma que aunque en el caso de la Comisaría, los alumnos saben que no podrán continuar en ella por muy buenos que sean -algo que sí ocurre en las empresas- sí consiguen realizar prácticas de alto nivel: «las prácticas aquí son efectivas por el volumen, variedad y calidad del trabajo». De hecho, Francisco Romero afirma que hay uno dispuesto a prepararse las oposiciones para ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía, «porque ha descubierto que aquí hay posibilidades para desarrollarse en el campo de los servicios informáticos», y que un segundo están pensando en seguir este mismo camino. «Eso nos llena de satisfacción», afirma.
Dos de los alumnos han cursado el ciclo medio de Electromecánica, y realizan las prácticas en el taller de automoción de la Comisaría: «Se comen los coches», asegura el responsable de formación.Hay otros cuatro alumnos que han cursado Explotación en Sistemas Informáticos y un quinto que procede del ciclo superior de Administración en Sistemas Informáticos, y que se ha centrando tanto en la reparación de ordenadores como en la programación de los mismos.
Seguimiento
Cada alumno cuenta con un tutor de la Policía y con un tutor del centro de FP al que pertenece. Ambos se intercambian información sobre el desarrollo de las prácticas del alumno, que son seguidas día a día y cuyos resultados quedan reflejados en una especie de cartilla. Cada 15 días, ambos tutores se reúnen y entre ambos evalúan el trabajo de ese periodo.
Tras la experiencia, la Comisaría pretende volver a repetir el próximo curso como empresa colaboradora, y espera que para entonces también entren alumnos que puedan realizar prácticas en los servicios administrativos, en los que hay un importante volumen de trabajo.


