La Jefatura Superior de Policía en Extremadura también recibe estos días a 50 agentes en prácticas que culminarán en las comisarías extremeñas el proceso de formación que les permitirá ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía.
En el caso de Badajoz, serán 14 chicos y una chica los que roten por los distintos servicios policiales para aprender la forma de trabajar de la Policía. «Vamos a pasar por la Policía Científica, la oficina de denuncias, la Sala del 091 y la Policía Judicial», explicó Marta Carvallo del Castillo, la única agente que trabajará en Badajoz.
Esta joven de 26 años se ha criado en la barriada pacense de La Picuriña y llega a la Policía tras licenciarse en Filología Inglesa. «Yo creo que la Policía me va a dar la oportunidad de hacer algo para que las cosas vayan mejor».
La trayectoria de Marta es radicalmente distinta a la de Eusebio Macías Martín, un joven de San Vicente de Alcántara que ingresa en la Policía después de trabajar varios años en una fábrica de tapones de corcho. «Yo conocí la Policía a través de un amigo del pueblo que ya había entrado, me preparé en una academia y aprobé a la primera».
Una vez dentro, Eusebio valora el puesto de trabajo fijo que le ofrece la Policía y mantiene la ilusión de ingresar en las unidades antidisturbios. «Me gusta la protección de personalidades».
En el caso de Badajoz, serán 14 chicos y una chica los que roten por los distintos servicios policiales para aprender la forma de trabajar de la Policía. «Vamos a pasar por la Policía Científica, la oficina de denuncias, la Sala del 091 y la Policía Judicial», explicó Marta Carvallo del Castillo, la única agente que trabajará en Badajoz.
Esta joven de 26 años se ha criado en la barriada pacense de La Picuriña y llega a la Policía tras licenciarse en Filología Inglesa. «Yo creo que la Policía me va a dar la oportunidad de hacer algo para que las cosas vayan mejor».
La trayectoria de Marta es radicalmente distinta a la de Eusebio Macías Martín, un joven de San Vicente de Alcántara que ingresa en la Policía después de trabajar varios años en una fábrica de tapones de corcho. «Yo conocí la Policía a través de un amigo del pueblo que ya había entrado, me preparé en una academia y aprobé a la primera».
Una vez dentro, Eusebio valora el puesto de trabajo fijo que le ofrece la Policía y mantiene la ilusión de ingresar en las unidades antidisturbios. «Me gusta la protección de personalidades».

