El fiscal pide 13 años de cárcel a cada uno
No tardó ni cuatro meses, desde su llegada a Valencia, en concertar un plan con un compañero de Madrid para robar 20 kilos de cocaína del interior de la Jefatura Superior de Policía de Valencia, al menos es lo que afirma el fiscal, que pide 13 años de prisión para Manuel G. T. y José Luis A. G. Ambos, agentes del Cuerpo Nacional de Policía, fueron juzgados ayer por el tribunal de la Audiencia de Valencia por un delito de narcotráfico. Junto a ellos, también fue juzgado Iulian P., quien debía encargarse de vender la droga.
No obstante, durante la vista de ayer, Manuel G. T. manifestó que su declaración inicial la hizo coaccionado, ya que a su novia la tenían retenida. "La declaración que hice en comisaría fue bajo coacción, para que yo mismo me incriminase", declaró. Y añadió que "esa declaración está manipulada en todos sus folios", al tiempo que negaba que fuera su firma y que esa "maniobra policial" la hacen el "90% de policías".
Al final, iba a ser por un "lío de faldas". Manuel y José Luis se hicieron amigos en Madrid y el primero pidió su traslado a Valencia al sufrir una depresión tras su separación matrimonial. Éste, dijo, fue el motivo por el que dejó entrar a su amigo por la puerta trasera de la Jefatura, en la madrugada del 29 de julio de 2006, le dejó llevarse en una bolsa verde 20 kilos de cocaína que había en una furgoneta abierta en el patio y no hizo nada por detenerle.
"Hoy estoy totalmente arrepentido de no haber denunciado su presencia en Jefatura", manifestó. Al día siguiente, viajó a Madrid para ver la droga y luego se fue de viaje con su novia.
En cuanto a José Luis A. G., la necesidad de dinero para satisfacer a su novia y de su amante le abocaron a robar la droga, según declaró, tras decir que estaba "muy arrepentido". Este policía también dijo que declaró bajo coacción. Su mujer estaba de policía en prácticas y le dijeron que no juraría el cargo. Aquella noche, declaró, "había bebido y tomado cocaína, como era habitual".
El 29 de julio, su amigo Manuel le envió un mensaje. "Me dice que hay una furgoneta con cocaína, que se puede coger una buena cantidad -había 500 kilos incautados en el puerto- y que él está de vigilancia. Accedí", explicó ayer contradiciendo la versión de su compañero. "Habíamos concertado que iba a ser todo muy rápido y que me la llevara yo. Al llegar a Madrid, la guardé en un trastero y ahí se quedó", explicó. Dos semanas después fueron detenidos. Faltaban tres kilos que José Luis le dio a Iulian para venderla.
Fuente: www.levante-emv.com