domingo, 20 de julio de 2008

ImagenMadrid, años 80. Década turbulenta de sucesos y casos policiales truculentos donde los haya en la capital española. Gran preocupación social. Es la época de la transición. Comienza a detectarse que en la plantilla policial base se dan más casos de absentismo laboral de lo que tenía que ser normal. Es cuando la Jefatura Superior de la capital «descubre» la proliferación de policías que se dedican a trabajar como taxistas para sacarse un sobresueldo con el que vivir con mayor dignidad.

Y es cuando se crea el embrión de lo que hoy se conoce como Asuntos Internos. Un grupo de policías que se podían contar con los dedos de una mano que se dedicaron a trabajar para atajar una práctica que, hoy día, aunque en menor medida, aún persiste aunque ya no se persiga.

En esa misma década saltó a los grandes titulares de todos los medios de comunicación el caso de la desaparición del delincuente común Santiago Corella, «El Nani». La Subdirección General Operativa del Cuerpo Nacional de Policía se pone manos a la obra al comprobar que todo olía a mafia policial y se toma más en serio la creación de un grupo especial para investigar estos casos de corrupción en el seno del Cuerpo.

Brigada de Régimen Interior

La década de los 90 trajo ya la Brigada de Régimen Interior, con la subdivisión de Asuntos Internos -temas más graves y que llegan a judicializarse- y Régimen Disciplinario -casos menores, como de comportamiento con superiores y compañeros-.

En la actualidad, alrededor de 150 funcionarios trabajan en Asuntos Internos. «Los casos más conocidos son los más graves, pero también se dan otros, como el de los taxis, que no se conocen públicamente», apuntan fuentes policiales. Por ejemplo, estos agentes «no se meten mucho en los asuntos de pluriempleo que no tengan que ver con la seguridad», añaden las mismas fuentes. O, mirándolo por el lado contrario, sí que se interesan por los -bastantes- policías que trabajan de porteros de discoteca o realizando cualquier otra actividad similar, para llegar económicamente a fin de mes en una posición más desahogada, para ellos y sus familias.

Denuncias de sus compañeros

Sobre el modo de trabajar, depende del caso, pero en muchos de ellos, la denuncia parte de algún compañero, que conoce las supuestas acciones ilícitas que se están cometiendo y que, preservando su anonimato, ponen en conocimiento de la Unidad sus sospechas y los datos que maneja. A nivel nacional, se suele investigar una media de diez asuntos al mes, aunque los más graves se quedan en 15 o 20, del total de 70.000 policías nacionales que hay en España. En lo referente a la Comunidad de Madrid -9.000 agentes-, con 2004 como referencia, podemos decir que se investigaron 20 asuntos y sólo se detuvo a seis funcionarios del Cuerpo.
En los últimos 15 años, se ha expulsado del Cuerpo a entre 10 y 15 policías anualmente, por agresiones, uso del arma en estado de embriaguez, atracos y tráfico de drogas a pequeña escala. También los hay que acaban muertos, aunque, evidentemente, no a causa de la investigación. Fue lo que ocurrió a José Manuel Álvarez Pacios el día 5 de enero de 2005. Este policía, que ya había tenido problemas en la comisaría de Chamberí y fue trasladado a la de Leganés, murió tiroteado cuando iba a cobrar una deuda de droga por encargo de un clan colombiano para el que trabajaba. Le disparó la mujer del hombre con el que quería ajustar cuentas.

Según se desprendió de la posterior investigación, el policía también trabajaba en locales de alterne de la región.

Fuente: POR C. HIDALGO. MADRID. www.abc.es
Publicado por FUTUROSPOLICIAS @ 22:25
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