El inculpado, que se declaró inocente de todos los cargos ante la juez que instruyó el caso, hace frente a una petición de 102 años y once meses de cárcel por estos hechos, cometidos cuando cumplía una condena de 30 años por dos violaciones en 1989 y 1992. Cuando mató a las agentes, Jiménez disfrutaba de un permiso de varios días puesto que estaba en segundo grado penitenciario.
El 5 de octubre de 2004, se desplazó en Metro desde Barcelona hasta Bellvitge a las seis de la mañana. Sobre las ocho, se percató de la presencia de Silvia N., una agente de 28 años que regresaba a casa tras prestar servicio de noche en la comisaría de Castelldefels. La joven compartía piso con otra policía en prácticas, Aurora G., de 23 años, que se encontraba en el domicilio. Ambas eran de León y habían quedado para desayunar puesto que era el cumpleaños de Aurora.
Según el relato del fiscal, Pedro Jiménez «eligió como víctima» a Sivia G. y la siguió hasta el domicilio en la Rambla Marina, sin que ella fuera consciente. Aprovechando un descuido de la chica, se introdujo en la portería. «Una vez en el ascensor, y bajo la apariencia de querer atracarla, la intimidó con una navaja u objeto similar» y consiguió entrar en el piso.
Las ató y amordazó
Tras amordazar y atar a las jóvenes con ropa interior de éstas, ataduras que reforzó con un cordón de tender la ropa, el acusado llevó a Silvia N. a la habitación de matrimonio y la ató a la pata de la cama con un cinturón. Después, puso a Aurora sobre la cama del cuarto de al lado y la violó antes de asestarle cuatro navajazos por la espalda que le causaron la muerte. Luego, se dirigió a la habitación donde estaba Silvia y la apuñaló cinco veces. Tras matarla, la desnudó y la vejó.Antes de abandonar el domicilio, Pedro Jiménez robó una tarjeta de crédito de una de ellas y una bolsa de deporte, se cambió de ropa y prendió fuego en varios puntos del piso, donde lanzó botellas de licor para favorecer la combustión. El recluso abandonó el edificio sobre las diez y volvió al Metro, mientras los bomberos, alertados por los vecinos, acudían a apagar el incendio que arrasó el piso. Una vez extinguido, descubrieron los cadáveres.
El fiscal atribuye al delincuente dos asesinatos, dos robos, agresión sexual, profanacion de cadáver, allanamiento de morada, incendio y quebrantamiento de condena. Además de la condena de casi 103 años de prisión, pide una indemnización de 780.000 euros para los padres, los hermanos y los novios de las dos jóvenes.


