La explosión contra el Patronato Militar se produjo antes del momento señalado por la banda y provocó además cinco heridos leves. La carga del vehículo era similar a la utilizada en Ondárroa y Vitoria.
Demostración de fuerza
La banda ha pretendido hacer una demostración de fuerza con estas tres acciones criminales al finalizar una semana en los que su entramado «político» ha recibido tres de los golpes judiciales más importantes de su siniestra historia. El martes pasado habían perpetrado otro atentado con el intento de asesinato en Bilbao de un policía nacional en cuyo automóvil habían colocado una bomba lapa.
Los cabecillas han querido, según las citadas fuentes, acabar con las críticas internas, en especial de los presos, que estaban recibiendo y dar la sensación de que son capaces de organizar atentados de forma coordinada en un corto espacio de tiempo.
Al igual que lo ocurrido en Vitoria, en el atentado contra la sede central de Caja Vital, los terroristas hicieron una llamada a la DYA de San Sebastián 35 minutos antes de la una de la madrugada para advertir de que a esa hora se iba a producir la explosión. Además de los heridos se han producido importantes daños materiales. Por la explosión, que fue muy grande, se cree que el coche bomba de Santoña tenía una carga similar a los de Vitoria y Ondárroa.
Las citadas fuentes subrayaron que ETA ha escogido para su «demostración de fuerza» objetivos fáciles, poco vigilados y, salvo en Ondárroa, dejaron los coches bomba con suficiente antelación como para estar muy lejos del lugar en el momento de la explosión.
Tras recibir la llamada, la DYA advirtió al Departamento vasco de Interior, que trasladó el aviso a las autoridades cántabras. Además, agentes de los Tedax se trasladaron al lugar y la Policía Municipal tuvo tiempo de desalojar a las personas que se encontraban a esa hora en el Paseo Marítimo.
Atentado en Ondárroa
Horas antes, la madrugada del domingo, ETA hizo estallar otros dos coches bomba. Ninguna de las dos explosiones causó víctimas mortales, pero la segunda de ellas, dirigida contra una comisaría de la Ertzaintza, tenía como objetivo provocar una matanza de policías. Los etarras, según explicó el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, trataron de tender una emboscada a los agentes autonómicos que, afortunadamente, no llegó a buen fin.
Sobre las cuatro y media de la madrugada, un vehículo –un Peugeot 307 SW, según testigos presenciales– se aproximó al centro policial por la calle que pasa por delante del mismo.
Cuando estaba próximo a las dependencias de la Ertzaintza, su conductor maniobró para atravesarlo en la calle con la parte trasera, en la que transportaba la bomba, orientada hacia la comisaría. Fue entonces cuando los terroristas trataron de atraer a los ertzainas. Para ello, arrojaron un par de cócteles molotov en la calle y huyeron a la carrera.
Los agentes, sin embargo, no mordieron el anzuelo. Salieron del edificio por una puerta lateral y, gracias a ello, salvaron la vida. Instantes después, la potente bomba que transportaba el coche, compuesta por unos cien kilos de un tipo de explosivo aún por determinar, explotaba. No hubo aviso previo, pues la Policía vasca es, para ETA, equiparable con la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía.
La violencia de la detonación, que pudo ser escuchada en todo el pueblo, causó heridas a diez personas, seis de ellas ertzainas. Los otros cuatro civiles lesionados viajaban en un vehículo detrás del utilizado por los terroristas para cometer el atentado.
La mayoría de los heridos fueron dados de alta poco después y sólo dos permanecen ingresados, entre ellos una chica de quince años. El otro es un ertzaina con pronóstico reservado por lesiones en un dedo.
Caja Vital de Vitoria
Cinco horas antes, los terroristas hicieron estallar otro potente coche bomba en Vitoria, aunque en esta ocasión sí que hubo aviso previo. Un individuo llamó sobre las 23:15 horas desde una cabina de Galdácano (Vizcaya) y, mediante un mensaje grabado y confeccionado con un programa informático para distorsionar la voz, avisó de la hora y el lugar en que estallaría el artefacto.
A las doce de la madrugada, como había indicado el comunicante anónimo, un Renault Clio blanco cargado con unos ochenta kilos de explosivo estalló a unos veinte metros de la nueva sede corporativa de la Caja Vital, en el barrio de Salburua.
El intervalo de 45 minutos posibilitó el desalojo de la zona, por lo que no hubo que lamentar heridos. La onda expansiva produjo la rotura de numerosos cristales de la fachada, la caída de falsos techos del interior de dependencias del edificio y el desprendimiento de paneles de las paredes.
Según informaron fuentes de la entidad bancaria, la explosión no afectó a la estructura del edificio ni a la central del sistema informático, por lo que el edificio abrirá hoy sus puertas. La Ertzaintza está revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad de la central de Caja Vital para obtener alguna pista sobre los autores del atentado.
Fuente: www.larazon.es