H ablar de la mujer y de la Guardia Civil en principio
suena todavía un tanto extraño, algo así como el 'toreo' y la mujer, la
montera y el tricornio, ambas prendas de cabeza con algo de similitud y
negras, unas volteadas en las arenas de los cosos y otras también
muchas veces volteadas brillando su charol por las tierras de España.
La mujer siempre ha estado en la guardia civil, al lado de sus maridos,
parejas; muchas aguantando lo indecible a lo largo de la historia
cuartelaria de la más que centenaria Institución. Y es que en una
organización tan machista como la Guardia Civil hablar en femenino
todavía cuesta, y mucho. Estamos de cumpleaños ya que hace ahora veinte
años es cuando se regula la incorporación de la mujer, primero en las
Fuerzas Armadas y seguidamente un mes después en la Guardia Civil donde
por fin el espíritu de no discriminación por razón de sexo que emana de
nuestra Constitución aparece en la Guardia Civil aunque esa
incorporación se realizó con aceleración, sin planificación ni visión
de futuro porque después de 20 años ni mucho menos se ha conseguido la
plena integración de la mujer en el 'cuerpo', todavía hay demasiados
puntos sin resolver, demasiados perjuicios por superar. Las mujeres en
la Guardia Civil reclaman insistentemente lo que por derecho, esfuerzo
y sacrificio les merece y porque muchas de ellas se han quedado las
últimas en las filas de la reivindicación pagando un alto precio:
fracaso laboral, bajas psicológicas, desgaste familiar, abandono de la
profesión. Si ya de por sí es un trabajo de riesgo elevado, con unas
connotaciones intrínsecas propias marcadamente masculinas, con una
historia laboral interna muy dura por su especificidad grabada a toque
de corneta de formación militar férrea, hoy en día por suerte en vías
de extinción gracias sobre todo a ésta organización (AUGC); con todo
ello la adaptación a un trabajo por historia puramente masculino desde
luego es un intento de encaje de bolillos. La Guardia Civil es la que
debe adaptarse a las características propiamente femeninas, a las
particularidades de las mujeres que evidentemente no pueden renunciar.
Un 'cuerpo' tan poco femenino no puede seguir así ya que hoy en día las
mujeres que integran la Guardia Civil no llega al 5% de un colectivo de
75.000, algo totalmente ilógico en los tiempos que corren incluso en
comparación con otros cuerpos policiales: el Cuerpo Nacional de Policía
está compuesto por un 9% de 54.000 agentes ó el de los Mossos de
Esquadra que se dispara a un 19% de algo más de 13.000 agentes e
incluso en las propias Fuerzas Armadas con un 14% de unos 17.000
soldados. Como vemos, la paridad brilla por su ausencia así que la
Administración debe retomar la tarea rápidamente con el
objetivo de
implantar unas verdaderas políticas específicas con el fin de la
integración y equiparación en la Guardia Civil. Pero ¿cuál es el
verdadero problema de la escasa implantación de la mujer en la Guardia
Civil? ¿Será que la propia institución no favorece el ingreso y la
permanencia en un cuerpo tan masculino? Aunque por otro lado en el año
2006 tanto en el CNP como en la GC se dio una discriminación positiva
al rebajarse la estatura mínima exigida a las mujeres a 1,60 mts,
inferior a la de los hombres, además de superar unas pruebas físicas
algo menos duras que los varones, eso sí luego todo es igual. Ante esto
habría que preguntarse si la criba definitiva se produce en la
entrevista personal de tipo psicológico que no tiene unos barómetros
matemáticos.
objetivo de
implantar unas verdaderas políticas específicas con el fin de la
integración y equiparación en la Guardia Civil. Pero ¿cuál es el
verdadero problema de la escasa implantación de la mujer en la Guardia
Civil? ¿Será que la propia institución no favorece el ingreso y la
permanencia en un cuerpo tan masculino? Aunque por otro lado en el año
2006 tanto en el CNP como en la GC se dio una discriminación positiva
al rebajarse la estatura mínima exigida a las mujeres a 1,60 mts,
inferior a la de los hombres, además de superar unas pruebas físicas
algo menos duras que los varones, eso sí luego todo es igual. Ante esto
habría que preguntarse si la criba definitiva se produce en la
entrevista personal de tipo psicológico que no tiene unos barómetros
matemáticos.Por eso una vez más la Asociación Unificada de Guardias
Civiles marcando la diferencia incluso con la propia administración,
con visión de futuro, modernidad y capacidad estructural ha creado
dentro de la propia organización una 'Comisión de la Mujer' integrada
por guardias civiles femeninas con la que se pretende encauzar todas
las cuestiones específicas en la problemática laboral de las guardias
civiles, que no son pocas por cierto. AUGC a través de esta comisión va
a exigir a la propia Guardia Civil que elabore auténticas medidas de
prevención y procedimientos de actuación en cuestiones como sexismo,
acoso sexual y acoso laboral; es imprescindible que las normas
disciplinarias sean claras y contundentes en conductas de acoso en
todas sus variantes, que se tipifiquen individualmente y se sancionen.
Es un fracaso la adaptación en infraestructuras de los centros de
trabajo (baños y vestuarios, empezando por la propia academia de
formación que dista un abismo con otras de diferentes cuerpos de
seguridad) así como una uniformidad adaptada a la realidad femenina. La
realidad laboral (nocturnidad, turnicidad, etc) necesita una adaptación
de la legislación en materia de conciliación ya que la experiencia ha
demostrado el fracaso y frustración de las expectativas creadas. Hay
que ser realistas ante la peculiaridad de la mujer en la Guardia Civil,
la administración debe impulsar las medidas necesarias que aseguren la
conciliación laboral, familiar y personal de las mujeres y hombres, hay
que erradicar actitudes ancestrales. Una verdadera ejecución de las
políticas de igualdad que encajen en la realidad de oportunidades:
reserva del 50% de plazas para el acceso de la mujer a la GC como por
ejemplo en la Policía Autónoma Vasca. Pero donde se debe realizar una
aportación muy superior de mujeres es en diferentes especialidades que
requieren por cuestiones obvias la presencia de la mujer; me refiero a
unidades dedicadas a la prevención, control, seguimiento y atención en
la llamada "violencia de género" tan de actualidad desgraciadamente. En
la guardia civil es escasísima la presencia de agentes femeninas cuando
por mero sentido común, por cuestiones lógicas de sentido y
sensibilidad, de afinidad biológica, por confidencialidad, por
intimidad, si una mujer o su entorno, da el paso de denunciar, o una
vez producida la agresión y puesta en conocimiento de la autoridad
competente, el primer eslabón de la cadena debe ser un agente femenino
quien se encargue desde el principio de la atención. Esperemos que como
regalo del vigésimo cumpleaños de la incorporación de la mujer en la
Guardia Civil no caigan en saco roto las demandas de las mujeres
guardias civiles ni las necesidades y demandas de los ciudadanos. Vamos
más de lo mismo, un servicio público de calidad, ya que con la
seguridad no se juega. Felicidades










