martes, 30 de septiembre de 2008
Imagen El autor reflexiona sobre la presencia femenina dentro de la Guardia Civil, cuando se cumplen veinte años de la incorporación de la mujer en el benemérito cuerpo.
H ablar de la mujer y de la Guardia Civil en principio suena todavía un tanto extraño, algo así como el 'toreo' y la mujer, la montera y el tricornio, ambas prendas de cabeza con algo de similitud y negras, unas volteadas en las arenas de los cosos y otras también muchas veces volteadas brillando su charol por las tierras de España. La mujer siempre ha estado en la guardia civil, al lado de sus maridos, parejas; muchas aguantando lo indecible a lo largo de la historia cuartelaria de la más que centenaria Institución. Y es que en una organización tan machista como la Guardia Civil hablar en femenino todavía cuesta, y mucho. Estamos de cumpleaños ya que hace ahora veinte años es cuando se regula la incorporación de la mujer, primero en las Fuerzas Armadas y seguidamente un mes después en la Guardia Civil donde por fin el espíritu de no discriminación por razón de sexo que emana de nuestra Constitución aparece en la Guardia Civil aunque esa incorporación se realizó con aceleración, sin planificación ni visión de futuro porque después de 20 años ni mucho menos se ha conseguido la plena integración de la mujer en el 'cuerpo', todavía hay demasiados puntos sin resolver, demasiados perjuicios por superar. Las mujeres en la Guardia Civil reclaman insistentemente lo que por derecho, esfuerzo y sacrificio les merece y porque muchas de ellas se han quedado las últimas en las filas de la reivindicación pagando un alto precio: fracaso laboral, bajas psicológicas, desgaste familiar, abandono de la profesión. Si ya de por sí es un trabajo de riesgo elevado, con unas connotaciones intrínsecas propias marcadamente masculinas, con una historia laboral interna muy dura por su especificidad grabada a toque de corneta de formación militar férrea, hoy en día por suerte en vías de extinción gracias sobre todo a ésta organización (AUGC); con todo ello la adaptación a un trabajo por historia puramente masculino desde luego es un intento de encaje de bolillos. La Guardia Civil es la que debe adaptarse a las características propiamente femeninas, a las particularidades de las mujeres que evidentemente no pueden renunciar. Un 'cuerpo' tan poco femenino no puede seguir así ya que hoy en día las mujeres que integran la Guardia Civil no llega al 5% de un colectivo de 75.000, algo totalmente ilógico en los tiempos que corren incluso en comparación con otros cuerpos policiales: el Cuerpo Nacional de Policía está compuesto por un 9% de 54.000 agentes ó el de los Mossos de Esquadra que se dispara a un 19% de algo más de 13.000 agentes e incluso en las propias Fuerzas Armadas con un 14% de unos 17.000 soldados. Como vemos, la paridad brilla por su ausencia así que la Administración debe retomar la tarea rápidamente con el Imagenobjetivo de implantar unas verdaderas políticas específicas con el fin de la integración y equiparación en la Guardia Civil. Pero ¿cuál es el verdadero problema de la escasa implantación de la mujer en la Guardia Civil? ¿Será que la propia institución no favorece el ingreso y la permanencia en un cuerpo tan masculino? Aunque por otro lado en el año 2006 tanto en el CNP como en la GC se dio una discriminación positiva al rebajarse la estatura mínima exigida a las mujeres a 1,60 mts, inferior a la de los hombres, además de superar unas pruebas físicas algo menos duras que los varones, eso sí luego todo es igual. Ante esto habría que preguntarse si la criba definitiva se produce en la entrevista personal de tipo psicológico que no tiene unos barómetros matemáticos.

Por eso una vez más la Asociación Unificada de Guardias Civiles marcando la diferencia incluso con la propia administración, con visión de futuro, modernidad y capacidad estructural ha creado dentro de la propia organización una 'Comisión de la Mujer' integrada por guardias civiles femeninas con la que se pretende encauzar todas las cuestiones específicas en la problemática laboral de las guardias civiles, que no son pocas por cierto. AUGC a través de esta comisión va a exigir a la propia Guardia Civil que elabore auténticas medidas de prevención y procedimientos de actuación en cuestiones como sexismo, acoso sexual y acoso laboral; es imprescindible que las normas disciplinarias sean claras y contundentes en conductas de acoso en todas sus variantes, que se tipifiquen individualmente y se sancionen. Es un fracaso la adaptación en infraestructuras de los centros de trabajo (baños y vestuarios, empezando por la propia academia de formación que dista un abismo con otras de diferentes cuerpos de seguridad) así como una uniformidad adaptada a la realidad femenina. La realidad laboral (nocturnidad, turnicidad, etc) necesita una adaptación de la legislación en materia de conciliación ya que la experiencia ha demostrado el fracaso y frustración de las expectativas creadas. Hay que ser realistas ante la peculiaridad de la mujer en la Guardia Civil, la administración debe impulsar las medidas necesarias que aseguren la conciliación laboral, familiar y personal de las mujeres y hombres, hay que erradicar actitudes ancestrales. Una verdadera ejecución de las políticas de igualdad que encajen en la realidad de oportunidades: reserva del 50% de plazas para el acceso de la mujer a la GC como por ejemplo en la Policía Autónoma Vasca. Pero donde se debe realizar una aportación muy superior de mujeres es en diferentes especialidades que requieren por cuestiones obvias la presencia de la mujer; me refiero a unidades dedicadas a la prevención, control, seguimiento y atención en la llamada "violencia de género" tan de actualidad desgraciadamente. En la guardia civil es escasísima la presencia de agentes femeninas cuando por mero sentido común, por cuestiones lógicas de sentido y sensibilidad, de afinidad biológica, por confidencialidad, por intimidad, si una mujer o su entorno, da el paso de denunciar, o una vez producida la agresión y puesta en conocimiento de la autoridad competente, el primer eslabón de la cadena debe ser un agente femenino quien se encargue desde el principio de la atención. Esperemos que como regalo del vigésimo cumpleaños de la incorporación de la mujer en la Guardia Civil no caigan en saco roto las demandas de las mujeres guardias civiles ni las necesidades y demandas de los ciudadanos. Vamos más de lo mismo, un servicio público de calidad, ya que con la seguridad no se juega. Felicidades

Fuente: 30.09.08- JAVIER TORRELLAS | SECRETARIO DE COMUNICACIÓN DE AUGC-RIOJA www.larioja.com

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Publicado por FUTUROSPOLICIAS @ 10:44
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