La imagen de un policía montado a caballo produce un efecto especialmente significativo sobre las masas, debido al impacto que provoca su presencia. El Cuerpo Nacional de Policía en España posee, entre sus unidades especiales, al Cuerpo de Caballería, que tiene su origen en la Real Orden de 1 de septiembre de 1825, por la que se creó un regimiento de caballería llamado Celadores Reales, cuyas misiones eran exclusivamente policiales, como evitar robos y tropelías.
La de Caballería es una de las unidades más antiguas existentes dentro del Cuerpo Nacional de Policía; aunque a lo largo de su historia, concretamente durante los siglos XIX y XX, ha sufrido diferentes cambios y reorganizaciones. Tras la reunificación de los cuerpos policiales en 1986, esta Unidad quedó dentro del Cuerpo Nacional de Policía con la estructura actual, es decir, en el área de seguridad ciudadana, adscrita a la Comisaría General de Seguridad Ciudadana y a las Jefaturas Superiores de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza.
El Cuerpo Nacional de Policía Española dispone en la actualidad de cuatro unidades de Caballería: dos en Madrid, una en Sevilla y otra en Valencia, sumando un total de 202 caballos, en su mayoría Pura Raza Español (PRE). Francisco Medel Pedrajas, inspector jefe de la Unidad de Caballería de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla, explica que "la preferencia por el Pura Raza Española se justifica por la nobleza y el corazón de estos ejemplares".
El CNP prefiere el Pura Raza Española por tres razones básica. En primer lugar, por "la gran nobleza y el corazón de estos ejemplares". Francisco Medel recrea la siguiente situación: "Vamos a imaginar que nos encontramos en medio de una monumental trifulca, donde llueven proyectiles y objetos de todo tipo; hay que pasar junto a coches o enseres ardiendo y escaleras resbaladizas, donde además hay que estar pendiente de un equipo de transmisión desde el que hay que dar o recibir instrucciones e informaciones valiosas, con un casco puesto y con la defensa en la mano. A esto hay que añadir banderas, ruidos, charcos o petardos. Si el caballo está resabiado y evita el trabajo a toda costa, resulta que nuestra herramienta de trabajo se convierte en un trabajo añadido. Por eso, necesitamos que los caballos que surten a nuestros escuadrones sean, sobre todo, nobles y que el corazón se les anticipe a su voluntad. Depender de un PRE cuando frente a ti tienes un grave problema de orden público, es garantía de libertad absoluta de movimiento al servicio del jinete. Casi te olvidas de que vas a caballo".
La segunda razón por la que la Policía Nacional lleva años confiando en el PRE es, según Medel, "por la escasa puesta a punto que necesitan, es decir, llegan a conseguir la máxima eficacia en muy corto espacio de tiempo".
El tercer motivo por el que el CNP cabalga sobre el caballo español es su tamaño. Su talla media hace que sea muy asequible a las unidades de transportes de las que disponen y a las instalaciones existentes. "Un caballo grande es muy incómodo para el trasiego diario, mientras que uno demasiado pequeño incidiría negativamente en el poder de disuasión, lo cual es importantísimo".
Desde hace unos años, el Cuerpo de Caballería se surte de estos caballos gracias a un convenio establecido entre el Ministerio de Interior y el de Defensa. Una vez que estos ejemplares llegan a cada Unidad, con 3 ó 4 años de edad, se ponen en manos de un equipo de potreros para impartir la primera fase de doma (mansedumbre, doma de pesebre, adquisición de confianza, aceptación del equipo, soporte del peso del jinete, marchas a los tres aires… ). Luego, cada jinete le aporta una preparación específica para el trabajo puramente policial. La instrucción y el aprendizaje al que son sometidos los caballos va encaminado a la familiarización con las diferentes situaciones de orden público. Esta es la filosofía de la Policía: "Nuestro 'padrenuestro' diario es observar y deducir las necesidades para luego repetir los ejercicios una y otra vez, día a día, temporada tras temporada".
Los trabajos que practican a diario abarcan desde ejercicios comunes en tandas, que tanto favorecen en la corrección de las formas de monta, hasta subidas y bajadas de escaleras, paso por banderas, obstáculos, pasillos con todo tipo de ruidos, tiros, cohetes… "Así, en las ocasiones en las que se nos presentan dichas situaciones extremadamente delicadas, el caballo es capaz de aportar todas sus fuerzas para garantizar su misión de una forma correcta y airosa".
Fuente: www.diariodejerez.es
La de Caballería es una de las unidades más antiguas existentes dentro del Cuerpo Nacional de Policía; aunque a lo largo de su historia, concretamente durante los siglos XIX y XX, ha sufrido diferentes cambios y reorganizaciones. Tras la reunificación de los cuerpos policiales en 1986, esta Unidad quedó dentro del Cuerpo Nacional de Policía con la estructura actual, es decir, en el área de seguridad ciudadana, adscrita a la Comisaría General de Seguridad Ciudadana y a las Jefaturas Superiores de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza.
El Cuerpo Nacional de Policía Española dispone en la actualidad de cuatro unidades de Caballería: dos en Madrid, una en Sevilla y otra en Valencia, sumando un total de 202 caballos, en su mayoría Pura Raza Español (PRE). Francisco Medel Pedrajas, inspector jefe de la Unidad de Caballería de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla, explica que "la preferencia por el Pura Raza Española se justifica por la nobleza y el corazón de estos ejemplares".
El CNP prefiere el Pura Raza Española por tres razones básica. En primer lugar, por "la gran nobleza y el corazón de estos ejemplares". Francisco Medel recrea la siguiente situación: "Vamos a imaginar que nos encontramos en medio de una monumental trifulca, donde llueven proyectiles y objetos de todo tipo; hay que pasar junto a coches o enseres ardiendo y escaleras resbaladizas, donde además hay que estar pendiente de un equipo de transmisión desde el que hay que dar o recibir instrucciones e informaciones valiosas, con un casco puesto y con la defensa en la mano. A esto hay que añadir banderas, ruidos, charcos o petardos. Si el caballo está resabiado y evita el trabajo a toda costa, resulta que nuestra herramienta de trabajo se convierte en un trabajo añadido. Por eso, necesitamos que los caballos que surten a nuestros escuadrones sean, sobre todo, nobles y que el corazón se les anticipe a su voluntad. Depender de un PRE cuando frente a ti tienes un grave problema de orden público, es garantía de libertad absoluta de movimiento al servicio del jinete. Casi te olvidas de que vas a caballo".
La segunda razón por la que la Policía Nacional lleva años confiando en el PRE es, según Medel, "por la escasa puesta a punto que necesitan, es decir, llegan a conseguir la máxima eficacia en muy corto espacio de tiempo".
El tercer motivo por el que el CNP cabalga sobre el caballo español es su tamaño. Su talla media hace que sea muy asequible a las unidades de transportes de las que disponen y a las instalaciones existentes. "Un caballo grande es muy incómodo para el trasiego diario, mientras que uno demasiado pequeño incidiría negativamente en el poder de disuasión, lo cual es importantísimo".
Desde hace unos años, el Cuerpo de Caballería se surte de estos caballos gracias a un convenio establecido entre el Ministerio de Interior y el de Defensa. Una vez que estos ejemplares llegan a cada Unidad, con 3 ó 4 años de edad, se ponen en manos de un equipo de potreros para impartir la primera fase de doma (mansedumbre, doma de pesebre, adquisición de confianza, aceptación del equipo, soporte del peso del jinete, marchas a los tres aires… ). Luego, cada jinete le aporta una preparación específica para el trabajo puramente policial. La instrucción y el aprendizaje al que son sometidos los caballos va encaminado a la familiarización con las diferentes situaciones de orden público. Esta es la filosofía de la Policía: "Nuestro 'padrenuestro' diario es observar y deducir las necesidades para luego repetir los ejercicios una y otra vez, día a día, temporada tras temporada".
Los trabajos que practican a diario abarcan desde ejercicios comunes en tandas, que tanto favorecen en la corrección de las formas de monta, hasta subidas y bajadas de escaleras, paso por banderas, obstáculos, pasillos con todo tipo de ruidos, tiros, cohetes… "Así, en las ocasiones en las que se nos presentan dichas situaciones extremadamente delicadas, el caballo es capaz de aportar todas sus fuerzas para garantizar su misión de una forma correcta y airosa".
Fuente: www.diariodejerez.es



La nobleza desmedida del caballo español es la mejor aliada de los cuerpos de seguridad del Estado. "En las misiones, uno casi se olvida de que va a caballo", dicen los agentes







