domingo, 28 de diciembre de 2008
ImagenGregorio fue uno de los primeros Técnicos Especialistas en Desactivación de Explosivos del Cuerpo Nacional de Policía y durante más de la mitad de su carrera ha dirigido al grupo de Málaga

Está convencido. Echará de menos esa sensación. El nerviosismo -que no miedo- que se acumula en la boca del estómago, el deseo asfixiante de desconectar cuanto antes el artefacto y la calma que llega cuando todo está controlado. Sí, seguro, Gregorio echará de menos todo eso ahora que se ha jubilado, después de más de media vida en el Cuerpo Nacional de Policía, de los que veinticinco años ejerció como jefe de los Tedax (Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos).
Conoce perfectamente todos los trucos de ETA, las bombas trampa, los artefactos más sofisticados, los más rudimentarios y, dato importante, nos revela que lo del cable rojo o azul y la duda sobre cuál cortar sólo ocurre en las películas.

Mentiras piadosas. Ahora, después de enfrentarse a la amenaza terrorista durante más de dos décadas, Gregorio recuerda cómo tuvo que mentir - de manera piadosa- a su mujer para hacer el curso de explosivos. "A ella le daba muchísimo miedo, pero a mí me gustaba y le dije que era obligatorio para todos los funcionarios". En realidad iba a convertirse en uno de los primeros TEDAX del cuerpo policial. En aquella época -estamos hablando de principios de los setenta- no se sabía mucho de los artefactos explosivos, era un tema desconocido y a mí me llamaba mucho la atención". Así que se fue a Madrid, primero al Ejército a hacer el curso y, al año siguiente, el específico de los Tedax, de la entonces Policía Armada.
Desde entonces ha tenido en sus manos decenas de artefactos explosivos que podrían haber acabado con su vida con solo un mal gesto, pero aun así, este funcionario del Cuerpo Nacional de Policía no presume de valiente. Eso sí, reconoce que nunca -¿Nunca? "Nunca, nunca"- ha sentido miedo al enfrentarse a una situación que se podría calificar de peliaguda, por no recurrir al término mortal.

Desactivarlo. "Siempre he pensado que donde está el cuerpo está el peligro y la verdad es que no piensas que te va a pasar nada cuando estás trabajando, lo único que quieres es localizar el explosivo y desactivarlo... Quien más sufre siempre es la familia, que no sabe si ha terminado bien o mal hasta que uno llama para avisar", explica.
Precisamente por eso, por la familia, pidió cambio de destino después de pasar un año y medio en Pamplona. "Había bombas con mucha frecuencia y mi mujer lo pasaba muy mal. Así que nos fuimos a Ceuta hasta mayo de 1979, cuando me trasladaron definitivamente a Málaga".
En la ciudad autónoma vivió dos de las explosiones más fuertes que recuerda aunque en estos casos no fueron de la banda terrorista. "La primera fue en la estación de autobuses, hubo que explosionar la carga ´in situ´, y otra en el hotel Ulises, que explotó sin que nos diera tiempo a actuar porque no avisaron", describe. (Esta última coincidió con una serie de ataques atribuidos a Marruecos, y que coincidieron con la visita del entonces jefe del Estado Mayor, general Tomás de Liniers, a Ceuta y Melilla y con la detención de catorce pesqueros españoles en aguas marroquíes).

Es fácil poner una bomba. El especialista asegura que no han cambiado mucho los métodos a la hora de colocar este tipo de artefactos, "quizás los sistemas de fabricación, pero en general casi siempre actúan de la misma forma". La formación que reciben los TEDAX les capacita para responder ante todo tipo de ataques terroristas. Y de esos, Gregorio, sabe. Especialmente de los de ETA, con cuyos explosivos ha tenido que vérselas durante todas las campañas veraniegas de la banda y alguna que otra llamada fuera de temporada alta.

La Costa del Sol. "Su objetivo siempre ha sido aterrorizar a los turistas, por eso la Costa del Sol ha estado siempre en el punto de mira de la banda. Era fácil para ellos ya que se alojaban como turistas en los hoteles y luego comenzaron a hacerlo en apartamentos". Este verano nos han recordado que todavía siguen empeñados en ello.
También Málaga ha sido lugar de paso de otros terroristas, como los del IRA, que, en marzo del año 1988, abandonaron un coche bomba en Marbella, con 64 kilos de alto explosivo. Su intención era cometer un atentado en Gibraltar.
Todo eso ya se acabó. Este año, la familia de Gregorio dormirá por primera vez tranquila por la noche. No habrá llamadas inquietantes ni salidas repentinas ni tendrán que esperar pegados al teléfono la llamada que les calme. Eso sí, a él nunca podrán quitarle "el monillo". La adrenalina, dicen, engancha.

Fuente: www.laopiniondemalaga.es
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Publicado por FUTUROSPOLICIAS @ 20:50
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Comentarios
Publicado por Invitado
lunes, 29 de diciembre de 2008 | 22:00
Gracia a gente como Gregorio, se ha conseguido la mejor policia del mundo, siempre mirando por el cuerpo y actuando de acuerdo a los principios desd Málaga te deseamos k tengas una buena jubilacion pork te lo has ganado compañero, viva el cnp.Sonrisa
Publicado por Invitado
viernes, 02 de enero de 2009 | 14:14
gracias de verdad, porque con estas palabras convenceras a mucha gente interesada en entrar en el cuerpo. gracias por tus palabras de ánimo