jueves, 22 de octubre de 2009
Imagen

En la sociedad actual, la imagen de una persona o de una organización depende en gran medida de la estela que hayan seguido sus antecesores, tanto familiares como corporativos. Nos referimos a la fama o al prestigio que preceden a una Institución o a una persona; de ahí que se pueda hablar de la imagen personal o de la imagen pública que tienen los demás sobre un individuo o una organización en concreto.

Pero, ¿qué es la imagen? ¿A quién o quiénes afecta? ¿Se puede cambiar de imagen?

La imagen se puede definir como: «el conjunto de experiencias, sentimientos,  conocimientos e impresiones que las personas tienen sobre un producto, proceso o servicio de que se trate». También como «el resultante mental de una serie de mensajes, directos o indirectos, positivos o negativos, que una vez finalizados forman una imagen definitiva». A nivel particular cuando se oye o se habla de imagen, casi siempre, nuestra mente se va hacia personas (hombres y mujeres) espectaculares, con mucho atractivo, con unas medidas perfectas, cuerpos esbeltos y con un gran atractivo físico.

La imagen personal es un activo muy importante que hay que cuidar. Cuando un empresario crea una empresa se ocupa de dotarla de una imagen por la que sea reconocida y que le permita perdurar en el tiempo. Para ello seleccionan a las personas adecuadas que desempeñen las diferentes funciones encomendadas y que tengan el perfil exigido, para cumplir con los objetivos y metas establecidas por dicha organización.

La regla de oro para transmitir una buena imagen es: «estar a gusto y seguro con uno mismo». Para potenciar la imagen se debe cuidar una norma fundamental: mantener una coherencia entre los cuatro canales de información que se utilizan al transmitir cualquier mensaje.

1. Condiciones físicas: apariencia exterior.

2. La voz, el tono y su modulación.

3. Los gestos.

4. La indumentaria.

¿Pero, cuántos recursos se emplean en preparar y formar a estas personas?

La organización que invierte en recursos humanos (personas) obtendrá mejores resultados que otras que no lo hacen; ya que el mejor capital es el capital humano, que las personas convierten en sus embajadores y los responsables de transmitir la credibilidad de los productos o servicios que ofrecen.

Para medir la imagen se emplean métodos cuantitativos y cualitativos.

Uno de ellos son las encuestas. En las últimas encuestas de satisfacción, la Policía aparece como la Institución mejor valorada por los españoles. El Ejército y la Guardia Civil aparecen en lugares inferiores. Esta valoración guarda mucha relación con la imagen y con el trabajo de las personas que forman la organización policial y que están en continuo contacto con los ciudadanos en la calle.

ImagenAplicando tales razonamientos al CNP, podemos decir que esta organización ganará en imagen a medida que preste un servicio de calidad que satisfaga a los ciudadanos, que en definitiva, son sus «clientes externos». Parece evidente que existe una relación directa entre la calidad de un producto, proceso o servicio, y la satisfacción que dicho producto, proceso o servicio produce en quien o quienes los recibe, dando lugar a la imagen que los destinatarios se hacen sobre ellos y sobre la organización y componentes encargados de realizarlos.

Expertos en marketing afirman que la imagen de la organización depende en un 80% de sus recursos humanos y el 20% de los recursos técnicos y materiales; basándonos en esta relación, parece adecuado recordar que una buena gestión de los recursos humanos es prioritaria en cuestión de imagen.

El profesional del CNP está obligado a dar una excelente imagen, tanto en el ámbito profesional, cuando ejerce sus funciones policiales, como en su vida privada, al ser un funcionario que está obligado a trasmitir con su ejemplo un comportamiento cívico moderado en sus relaciones con los demás, porque tanto en lo positivo como en lo negativo va a tener sus consecuencias finales en el CNP que representa.

Por tanto, cuando hablamos de imagen personal, no nos referimos solamente al atuendo que se lleve, en su caso el uniforme de trabajo, sino que es algo más amplio, que abarca también: los rasgos físicos, posturas y movimientos al sentarse, al caminar, al saludar, el tono de la voz, la mirada, la risa y la sonrisa, la higiene, la cortesía, la educación, etcétera. Podemos decir que es un estilo de vida, la forma de ser y actuar y, en consecuencia, cada persona tiene la suya propia. El cuerpo es un elemento magnífico de comunicación y es la tarjeta de presentación de una persona, que debe ir acompañado del control del lenguaje verbal y no verbal.

La imagen personal es importante cuidarla, ya que es lo primero que los demás ven de nosotros. Cuando una persona se presenta ante otras, antes de pronunciar una palabra ya está transmitiendo datos e ideas, aún sin quererlo. Aunque no seamos conscientes, todos proyectamos nuestra personalidad a través de la imagen que ofrecemos al exterior. Desarrollar un estilo corporativo propio y único es esencial para obtener una ventaja diferencial, que permita grabar en la mente de los clientes la excelencia de la compañía y favorecer su fidelidad.

Suele decirse que el periodo más crítico cuando se produce el primer encuentro con una persona son los primeros cinco minutos (efecto halo). Las impresiones que se forman durante este tiempo persistirán y se reforzarán, en función del comportamiento posterior del individuo. Seguro que habrá oído hablar de una frase muy popular que dice: «la primera impresión es la que cuenta» y si ésta es positiva, hay mucho terreno ganado; en cambio, si ocurre al contrario, se tarda el doble de tiempo para intentar cambiar la opinión de nuestro interlocutor.

Haciendo referencia a otra frase que proviene del saber popular, es importante  recordar que «no existe una segunda oportunidad para causar una primera  impresión». O que «la mujer del César no solamente deber ser honrada, sino parecerlo ». Esto no más que abundar en la importancia que tiene la imagen sobre los demás, que esperan que unas determinadas personas, en este caso profesionales de la Policía, tengan un comportamiento tal que no dé lugar a la más mínima duda sobre su honestidad y pulcritud en el trato con los demás.

Marcar diferencias para ofrecer un mejor servicio y un mejor trato permitirá poner barreras a los competidores, pero, ¿las personas que trabajan en colectivos  numerosos se sienten partícipes de la imagen que tienen que trasmitir?. ¿Se les prepara para difundir los valores de la propia organización? ¿Se les forma para cuidar su imagen profesional y personal?

Las personas somos algo más que un aspecto físico, estamos dotadas de una mente inteligente y de unos valores, que hacen que seamos lo que realmente somos. El aspecto físico es importante; la comunicación verbal y no verbal también son importantes; pero lo que de verdad impacta son los hechos,  las conductas que determinan una buena o mala imagen en lo personal y en lo profesional.

Nuestra imagen va siempre asociada a la persona y a la Institución policial; ya que también arrastramos al terreno de lo privado nuestra profesión de policías. Allí donde nos conocen como policías, nuestros actos están condicionados por un trato correcto y esmerado con los demás; porque ya no es una persona anónima quien actúa sino un miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que está siendo observado y juzgado por los demás.

Fuente: LA ESCUELA DE AVILA  por F.P.E. (Profesor de Deontología)


Publicado por FUTUROSPOLICIAS @ 13:18  | NOTICIAS CNP
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Publicado por FuturoPoli_Invitado
jueves, 22 de octubre de 2009 | 19:02
gran hombre y muy buen profesor el que ha escrito el articulo
Publicado por FuturoPoli_Invitado
jueves, 22 de octubre de 2009 | 22:29
mu bien